Ideas clave
  • Una página web te muestra; una tienda te vende. La diferencia son tres piezas: catálogo, carrito y pagos.
  • La trampa más cara es pagar dos veces: primero la web bonita que no cobra, después la tienda que sí.
  • Antes de contratar a nadie, pide que te expliquen dónde entra el producto, dónde se paga y quién lo puede editar mañana.